sábado, 31 de enero de 2015

Capítulo 2. El llamado

Fotografía: Oliver Herrera Alemán @OHAfoto
Efectivamente como lo referí en el artículo pasado, mi año comenzó sin mayores demandas a la providencia, mas que la de poder gozar de alguna aventura estimulante y retadora. Ésta resolución me generó mucha tranquilidad y una confianza absoluta de que todo iba a estar bien.

Si mi nueva disposición ésta vez era la de entregarme a  recibir en igual medida, a todo lo que había hecho hasta el momento por mi crecimiento personal, mi proyecto profesional, mi formación, mis relaciones familiares ... Entonces la única certeza que tenía es que debía venir algo bueno para mi, aunque no tenía ni idea de qué podía ser. Lo que sí tenía claro, es que  ésta vez no iba a ser yo la que propiciaría nada. La única aspiración era mantener mi energía de  recibimiento.

Transcurría el inicio de año y con él, una agenda completa de nuevos clientes. Deseosos de recibir mi asesoría integral. Así que emprendimos la aventura del auto-conocimiento, el bienestar y la re-afirmación del atractivo físico y a la fecha, seguimos en ello.

En paralelo había recibido una invitación a viajar fuera del país, para realizar una formación en liderazgo personal  Era la segunda vez que la misma persona me extendía la invitación, solo que ésta vez yo manejaba otros códigos: Los de apertura y aceptación hacia todo lo bueno que la vida me ofreciera.

Quería escuchar nuevamente de qué se trataba. Así que concertamos una reunión vía Skype. Nos conectamos y transcurrían los minutos dentro de una amena conversación. Cuando de a poco, se fue generando en mi, una extrañísima sensación, jamás experimentada. Sentí una exaltación interna, un regocijo, una conmoción... mientras ese ser, un "extraño" para mi, me iba convenciendo de realizar el viaje.

No fue su expresión, no fue su tono o lo que decía. Pienso que no se trataba de él, se trataba de mi, de lo que yo percibía que estaba pasando dentro de mi...

Más tarde en la noche, justo antes de dormir, entré en la página web de su hijo. Lo único que sabía de él, es que es escritor y que en pro de su sueño se mudó a París junto a su esposa. En su web vi uno de sus videos, justo fue el del lanzamiento de su más reciente libro.... Oh Dios!! Al verlo y escucharlo, sentí gran conexión y mucho orgullo. Cada una de sus palabras resonaban en mi. De repente lo comencé a percibir muy cercano! Es un chico hermoso, un tanto tímido, imaginativo, exuda genialidad. Todo un artista pero si no lo conozco!

Unos días después, en la radio dónde tengo mi sección semanal "Todo Importa", le iba comentando en cada mínima pausa musical, a mi querida Antonieta Saud, lo que me estaba pasando acerca de lo loco de todas aquellas impresiones que había tenido con ambas personas. De inmediato Antonieta gritó: "¡Es el llamado de la sangre!"

Yo ni idea de lo que me hablaba ella, solo sabía que había conversado vía Skype con mi primo hermano Alejandro Pucci. Días después visité su web y... Guao! Es autor de varios libros sobre liderazgo, consultor de imagen política y corporativa, coach directivo, personal y/o corporativo.

En cuanto a su hijo, ahora sabía que además de escritor, es cineasta, fotógrafo, músico, dibujante y además es mi tocayo. Su nombre es Alessandro Pucci y me dejó totalmente embelesada y maravillada cuando lo vi y escuché en su video.

Pero en mi vida los he visto ni tratado!! ¿Cómo pudo ésto pasar? ¡Si los percibo tan afines a mí y a lo que me dedico además!

¿Será cierto que ésto que he venido sintiendo, es lo que mi amiga Antonieta describe como EL LLAMADO DE LA SANGRE?

¿Aceptaré la invitación de Alejandro para ir a hacer ésta formación en su escuela para líderes Altavida?  ¡Tendría que irme varios meses a Lima!

¿Será ésta la aventura estimulante y retadora que calladamente anhelaba?


Ésta historia continuará...

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