martes, 24 de febrero de 2015

Capitulo 3. Mi árbol

Más que una nueva aventura de aprendizaje y desarrollo profesional, éste viaje que he decidido hacer, significa mi reconección con mis raices paternas, con el regocijo de pertenecer, de compartir, de abrigar y ser abrigado...


Soy la menor de cuatro hermanos, cuando nací mis padres tenían 42 y 45 años respectivamente. Tomando en cuenta que estuve en cama muy enferma , desde los 4 años hasta los casi 10 años, para cuando tuve uso de razón, ya mi papá tenía 55 años. Él tenía 65 cuando me casé y cuatro años después volví a enfermar y entre medianas y bajas de salud, pasaron 12 años más. A sus 85 años fallece por complicaciones derivadas por la enfermedad neurodegenerativa de Alzheimer.  Así que hubiera deseado haber podido compartir más rato con papá.

Papá trabajaba fuera de la capital, así que lo veía por unos días, cada quince días. Lógicamente él no iba a conversar con su hija adolecente y muy rebelde, de sus temas de ausencias familiares. Sin embargo ahora recordando, puedo percibir claramente, el dolor que le causaba la distancia que lo separaba de sus hermanos. Hermanos de la posguerra, separados por la necesidad de forjarse un mejor futuro. De la guerra hablaba todo el tiempo. Narrativas eternas de muerte y aislamiento. Todo tipo de anécdotas originarias del campo de concentración donde sobrevivió no se cuánto tiempo.

Quizás a la historia le falte algo, pero lo que sé, es que eran siete hermanos italianos, uno falleció no se cuando ni cómo o si era varón o hembra. Esto lo supe recientemente y de los seis hermanos restantes, tres eran hembras y tres varones. Los varones se fueron a suramérica y las hembras se quedaron en Italia. Mi papá era el menor de los varones. El penúltimo de los siete hermanos.

Papá fue hotelero, así que en vacaciones siempre estaba yo, en alguno de los hoteles del país, que él gerenciaba. Tengo un vago recuerdo, de estar yo muy pequeña, en el hotel Bella Vista en Margarita creo, en el área de la piscina y verlo todo conversador y efusivo con un señor muy imponente, elegante, también muy efusivo con papá. Era su hermano mayor Renato.Creo es el primer recuerdo que tengo de papá familiar.  

Tío Renato y su esposa claro, son los hacedores de todo un ramillete multicolor de familia, que conoceré en Lima y que desde ya, me emociona saber que para nada son lejanos a mi. Cada vez que hago tarea para saber más de ellos, me encuentro con una increíble sorpresa tras otra. Como habrán podido leer en los capitulos pasados de ésta, mi aventura viajera, contada por partes.

La más reciente sorpresa, es un regalo de nombre Paloma Pucci de 24 años, restauradora de arte en Italia, pintora y body painting (pintura corporal)  Sus pinturas me hacen recordar el trazo libre de mi hija, que tambien dibuja. El trabajo de Paloma es alucinante y si no me creen visiten www.palomapucci.com

Mientras los voy conociendo, más me sorprendo de las similitudes. Ellos conmigo y yo con ellos. Mágica danza de la vida que se entrelaza con la mía. 

¡Comienzan los preparativos para mi viaje de larga estadía en la ciudad de Lima Perú!

Gracias Alejandro Pucci, gracias papá...


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